Esto tiene una explicación y no la tiene.
Un caballo Schleich es una figura de plástico. Mide entre 10 y 15 centímetros. Cuesta entre 8 y 15 euros. No hace nada. No tiene pilas. No emite sonidos.
Y sin embargo hay familias que tienen cien.
Porque Schleich fabrica caballos con una precisión que convierte una figura en algo parecido a un animal real. Cada músculo en su sitio. Cada crin bien colocada. Cada postura estudiada. El caballo al galope tiene la tensión del galope. El caballo paciendo tiene la calma del pasto.
Una vez que tu hija tiene uno, quiere el siguiente. Luego quiere la yegua. Luego el potro. Luego el establo. Luego los accesorios.
Te avisamos. No digas que no lo sabías.
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